Roldán

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Roldán:

Roldán, fue un comandante histórico de los francos al servicio de Carlomagno, y conde de la Marca de Bretaña. Murió en la batalla de Roncesvalles a manos de los Vascones el 15 de agosto de 778. Las tropas de Carlomagno, volviendo del sitio de Zaragoza, sufrieron en el paso pirenaico de Roncesvalles un ataque de tribus vascas ayudadas por musulmanes. La estrechez del paso y el peso del armamento del ejército carolingio favorecieron el éxito de la emboscada sobre la retaguardia de los francos.
En éste trágico episodio murió Roldan, pero la leyenda le hizo pasar a los anales de la literatura (Chanson de Roldan, Rolandstat, Orlando Furioso, etc.) como el paladín, que con su espada mágica “Durendal”, regalo de su señor Carlomagno, y con el cuerno “Oliphant” se enfrentó a 100.000 sarracenos. A golpe de espada abrió un paso entre las montañas pirenaicas que aún hoy se llama “Bréche de Roland”.
Durandarte o Durandal fue la espada de Roldán, paladín y sobrino (este parentesco es puramente literario) de Carlomagno (en esos momentos el rey Carlos).
Cuando fue nombrado caballero a los 17 años, Roldán recibió la espada de manos de Carlomagno, espada que guardaba varias reliquias y que menciona Roldán tras partir la roca en la que trató de romper a Durandarte, para que no cayera en manos de los infieles vascones (prueba de la calidad de esta legendaria arma), y que son: un diente de San Pedro, sangre de san Basilio, cabellos de San Dionosio, así como manto de Santa María.
Durandarte acompañó a Roldán hasta su muerte en la batalla de Roncesvalles. En los dos cantares (La Chanson de Roland y El cantar de Roncesvalles) se menciona que Carlomagno lo encuentra con la espada al lado.
Según la Leyenda, la espada de Roldán se encuentra en el Lago de Carucedo, donde Roldán arrojó la espada al agua antes de morir para evitar que cayera en manos enemigas. Otra leyenda cuenta que el caballero leonés Bernardo del Carpio tras vencer a Roldán cogió la espada Durandarte con la cual posteriormente fue enterrado en Peña Longa. Carlos I, conociendo la existencia de la espada al desembarcar en Laredo, pasó tumba de Bernardo del Carpio, y tomó la espada que le acompañaría durante gran parte de su vida.


• Longitud: 117 cm
• Ancho: 21 cm
• Peso: 2,4 kg


Una espada de alta calidad de la exclusiva Colección “Espadas Históricas, Fantásticas y de Leyenda”.


Certificado de Calidad y Origen, Hecho en Toledo.